paisanaje
28/08/2007
Le llamaban Pelayo, con la manía esta de los pueblos de poner el nombre de la localidad de origen. En realidad era de Huertapelayo, pero ya se sabe, que los pueblos no necesitan de pronombre ni de apellidos. Su nombre real era Máximo. Es uno de los mejores buscadores de níscalos que he conocido. Su charla era sabia y seguirle en el campo era como pasear por una enciclopedia de geografía, naturaleza y etnografía a la vez. Se marchó, porque como el mismo decía, un día de estos me toca. Su mirada dice de él mucho más de lo que yo pueda apuntar.